1.
Luis se va de viaje y sin saber bien a dónde, porque es un viaje de azar, empaca sus pocas cosas y su crema de afeitar.
2.
Cuando Luis se va a la playa (que está muy cerca del mar) empaca la mantarraya, un Caracol y una vaca por si se ofrece pastar.
3.
"Ahora que voy a Italia empacaré mis lociones, cada una con su aroma. Así si llego hasta Roma comeré macarrones con mi amiga Dalia".
4.
De vacaciones en el bosque Luis empaca fogatas y por supuesto bombones. También alucinaciones y libros con erratas.
5.
Luis empaca todo en la maleta blanca que le regaló su abuela. Afuera tiene etiquetas de muchos países diferentes y por dentro vuela.
6.
Su abuela dijo: "La maleta es viaje y transporte que funciona de embalaje y de resorte. Caben todos los tamaños y mejora con los años".
7.
La maleta lleva adentro el fantasma de la abuela. Y Luis, que no sabe empacar, siempre va pensando en ella, como el pescado en su aleta.
8.
Para su viaje final, Luis no sabe qué empacar. Y ve su vida pasar y se siente muy feliz. Y va sintendo cerca el fantasma de la abuela.
9.
Empaca el peine y el vino, la mascota y el tapete, la cama y el rehilete que tuvo cuando era niño, que voló por accidente.
10.
Luis hace el viaje final, y va desapareciendo: el embalaje en la entrada aeronaval, un resplandor abismal y ya se está despidiendo.