1. Andrade andaba como siempre remilgoso, no se dejaba inyectar las medicinas. Los enfermeros tuvieron que ponerle la camisa de fuerza.
2. La "Tostadora" Armendáriz, enfermera en jefe, llegó con los cables de choques eléctricos. Andrade la vio venir, sedado. Tembló de miedo.
3. Andrade era un hombre grande y blanco, con ojeras pronunciadas que le habían ganado el mote de "Panda", porque era pacífico, además.
4. El Panda fue protagonista de historias de violencia y degradación en el Hospital Psiquiátrico Lui, pero con medicinas lo fueron borrando.
5. Provocó una explosión del Pabellón E, intentando fabricar fuegos artificiales. No hubo víctimas pero lo castigaron con electricidad.
6. El Panda se volvió lento y plúmbeo. Fue perdiendo la voluntad de vivir. Era una mascota dócil. Pero la enfermera Armendáriz era cruel.
7. "Por las trompetas de Jericó, déjate inyectar", le dijo la enfermera al gordo Andrade, que babeaba. Ella misma administró una dosis.
8. Se fue la luz. Armendáriz perdió el contacto con el Panda, quien se esfumó al volver la electricidad. Nadie lo encontraba. Hubo misterio.
9. Hay lejos y sobre el horizonte que también dibuja al Hospital Psiquiátrico Lui, una esfera gigante que flota haciéndole eco a la luna.
10. Para no oxidarse, salen a pasear los enfermos que quedan en el patio sucio. Unos le rezan a la luna, otros al Panda. Armendáriz a ambos.