1. La misma canción amanecía desde las caballerizas. Seiscientos hombres armados y mal dormidos despertaban para ver el sol gris y helado.
2. En el salón principal de la hacienda sobajada, Amado Reyes miraba un chifonier que se salvó de la balacera. "Mueble cabrón. Inmortal".
3. Cogitabundo, se acercó para tocar su madera helada, que lo asustó. Afuera sus hombres despertaban y olía a café y tortilla quemada.
4. "Permiso para matar un guajolote", se acercó Ochoa. "Concedido", le dijo Reyes. "Tráeme café y mi lista. Aquí voy a despachar", roncó.
5. Se fueron juntando los hombres en su oficina nueva y pidió una fotografía donde salieran todos. El olor a café se lo llevó de viaje.
6. Pensó en unas enaguas que se levantaban y en unas piernas prietas y gordas, sudorosas. Una aparición en medio de tanto hombre. Volvió.
7. "Diéguez, deme razón de la pólvora", preguntó. "Estamos bien, General". Pero Amado Reyes estaba ido. Lo notó asustado su estado mayor.
8. Mareado de recuerdos, el general se dirigió al chifonier lentamente. Abrió sus puertas y dio un discurso breve. "Cuiden los flancos".
9. Como aspiradora, el mueble chupó al general Amado Reyes sin dejar rastro. Buscaron dentro y nada. "¿Dónde está?", preguntaron. Y nada.
10. Esa tarde, sus hombres fueron masacrados por federales. Al final de la batalla, un generalito de bigotito miraba el chifonier con miedo.