23.11.11

"La Cocina Mágica de La Tía Alba". Cuento improvisado en 20 tuits con 20 palabras regaladas.

1. El olor a bergamota despertó la curiosidad del gato, que se levantó de la esquina de siempre, junto a la estufa, y fue a buscar un ave.

2. Afuera, la trajinera esperaba en el muelle junto a la casa, dejándose enredar por el humo del comal de la Tía Alba. "Buenos días", pensó.

3. En una habitación, debajo de una colcha de parches de colores, se asomaba un pie pequeño con un calcetín. El humo lo enredó y lo movió.

4. "Huele a agua de jamaica y huele a desazón", pensó el dueño del pie debajo de esa cobija acolchonada. "Debo amar a Albita". Se levantó.

5. El Pirata Blas Allende se miró en el espejo, se acomodó el arete y se dirigió a la cocina con una bata de seda y una pañoleta carmesí.

6. "Ahí está tu café, en la charola", le dijo Albita, sin reparar en que Allende se abría la bata sin pudor y en silencio. "Ora verá".

7. "¿Qué te pasa, fierabrás? ¡Atrás!", dijo Albita, advirtiendo la tumescencia obscena del cuerpo de Blas Allende, quien siguió su camino.

8. "Siento que tienes el corazón triste y te lo venía a quitar con nuestro acto de amor", le dijo el pirata a la tía, que se quedó callada.

9. "Lo que te voy a quitar son los tepalcates, grandísimo cabrón", le dijo mientras le servía huevos revueltos con chorizo, frijoles y café.

10. La tía rayó un poco de queso y lo roció sobre los huevos que estaban en el plato, porque los del pirata estaban lejos de su alcance.

11. Blas se sintió invadido por un ataque de melancolía. "Así me hacía los huevos mi almirante Ojo Hueco, Dios lo tenga en su isla". Lloró.

12. "Ese cabrón de Ojo Hueco tenía una gramática detestable. Qué bueno que era pirata porque qué cosa", dijo al sonreírle a su hombre.

13. En eso, llegó la trajinera de las donas. Blas pidió tres docenas: de canela y de manzana, de zarzamora y crema y de miel de abejas.

14. "No se te va a quitar nunca tu onicomicosis si sigues comiendo donas" mintió Albita. "Se te van a caer todas las uñas", amenazó.

15. Blas miró con tristeza el exoesqueleto de un celentéreo que tenía colgado en la pared, junto con otros de moluscos y artrópodos varios.

16. "Tienes que coadyuvar, Albita, a que mi alimentación no estorbe mi trabajo. Debo ser gordo y tener las uñas podridas", dijo Blas.

17. "Y ya me tengo que ir a trabajar", dijo Blas. "¿Y mi esdrújula?", preguntó, haciéndose el chistoso y buscando su brújula.

18. "No necesitas brújula, payaso, si las estrellas son perennes", le dijo Alba. "Pero si apenas son las diez, no se ven", dijo el pirata.

19. Blas Allende tomó su Boing de guanábana y su mochila. Salió de la casa y prometió, como todos los días, volver con un cofre del tesoro.

20. La Tía Alba soñaba con el cofre y con hacerse la liposucción. Y así se quedó dormida mientras un bergantín enorme cruzaba las aguas.