15.10.11

"Estruendo", cuento improvisado en trece tuits, redactados en un taxi rumbo al aeropuerto y basados en trece palabras de trece amigos de Twitter:

En cada entrada del cuento está enlazado el tuit original.


1. Había que subyugar el rayo y se hizo lo que se pudo, fracasando. Se intentó lo mismo con el trueno y lo atrapamos en un frasco.

2. Con cada lluvia intentábamos la captura. En el Instituto de Desarrollo Meteorológico Nacional (IDMN) éramos muy profesionales.

3. Esa noche de mayo habíamos sembrado un aguacero. Mi taquicardia evidenciaba el éxito en la espera. De repente escuchamos crujir al cielo.

4. A pesar del ostracismo del Ingeniero Picachú (japonés y chaparro), logramos sacarle la fórmula para el granizo y la metimos a la compu.

5. "¡Eso es traición, culeros!", gritó Picachú, amarrado en una silla (encuerado para incrementar la humillación y evitar el escape).

6. Me equipé con la escafandra que usamos para estos menesteres, tripulé el avión de nitratos de plata y despegué. Abajo había silencio.

7. Mi amante, la Doctora Matilde Occipucio de Picachú, se comunicaba conmigo desde la torre de control del IDMN. Me susurraba obscenidades.

8. En la soledad del avión, llevaba por lo menos mi sandwich de mermelada de chabacano que me hizo mi mamá. Y un escapulario bendito.

9. Ni en mi trabajo anterior como estudioso del fenómeno paranormal enfrenté un peligro así: provocar la peor granizada de la historia.

10. El objetivo: cobrar el seguro por granizada de la casa de Picachú y con ese dinero huir con mi amada Matilde y mi perro, Gamborimbo.

11. Mis planes iban viento en popa y de repente, se hicieron añicos: un índice de nubosidad cercano al cero me impedía sembrar la granizada.

12. Inspirado por el amor de mi amada, decidí entonces crear con los nitratos un juego espectacular de pirotecnia. "Te amo, Mati", se leía.

13. Aterricé emocionado esperando amor y ella me recibió con desdén. Desamarró a Picachú y lo vistió. "Vámonos a la casa", le dijo. Lloré.

FIN.