"No sé quiénes son ustedes pero presiento que vienen en son de paz", dijo el campesino a una nave luminosa y rara una noche de agosto.
2.
La ropa del campesino Leobardo se electrificó y empezó a desprenderse de su cuerpo, a arrancársele con furia. Y se iba flotando.
3.
La noche azul marino, y una nave pequeña como una pizza tamaño familiar, flotando en la milpa echándole una luz teatral a Leobardo.
4.
Leobardo, desnudo, mira fijamente a la nave que resplandece como una moneda en el fondo de una alberca en Acapulco un verano cualquiera.
5.
El cuerpo de Leobardo está raspado por los jalones que las fuerzas extraterrestres le proporcionaron desmedidamente al quitarle su ropa.
6.
Y súbitamente Leobardo tiene frío y empieza a temblar. Y siente como la nave empieza a subirle a la fuerza de sus rayos succionadores.
7.
Y se le empieza a enchinar la piel a Leobardo. Cada poro de su piel y cada pelo sube en dirección de la nave y su rayo.
8.
Leobardo siente la fuerza del espacio exterior en su bigote. Es como sufrir una depilación. Láser. Extraterrestre. Y terrorífica.
9.
Leobardo pierde el control de sus esfínteres y los contenidos de su cuerpo suben también, como su pelo y su ropa, como su esperanza.
10.
Leobardo ha sido reducido a una versión xoloezcuintlizada de él mismo. Porque es moreno y sin pelo. Y tiene la piel muy reseca.
11.
La nave ha permanecido flotando tranquilamente a un metro de su cabeza, pero se acerca cada vez más. Leobardo piensa: "Virgencita".
12.
Hay un zumbido que crece: la fuerza es tal que los brazos de Leobardo se levantan jalados por la luz de la nave. Sus manos se abren.
13.
Parece que Leobardo, sin ropa ni pelos, está siendo asaltado por la nave luminosa extraterrestre.
14.
El escroto de Leobardo se mueve. Y dentro, sus huevos se enfrían y se mueven, también, hacia arriba. Leobardo se empieza a angustiar.
15.
"Los huevos no, Gualupita, los huevos no". Apenas susurra Leobardo, recordando que no ha ido a misa en años.
16.
La elevación de los huevos de Leobardo se debe a un error de calibración en la nave, que corrige y logra su objetivo: levantarlo.
17.
Leobardo afina la vista y alcanza a ver algo que parece un grupo de tripulantes dentro de la nave. "Marcianitos", piensa.
18.
La tripulación es tal cual los extraterrestres que todos hemos visto en las películas. Pero diminutos, como champiñones.
19.
A medida que se eleva, Leobardo es invadido por una sensación de paz y ligereza. Quiere que el momento dure por siempre.
20.
Leobardo es finalmente elevado a una altura de miles de metros. El vuelo ha durado apenas minutos pero parecen años.
21.
Desde la carretera, a un kilómetro de distancia, se alcanza a ver la nave seguida por el cuerpo de Leobardo como dos lucecitas.
22.
Al día siguiente, la mujer de Leobardo encuentra la cama vacía y piensa que se fue al otro lado. "Canijo chingado", exclama.
23.
La esposa de Leobardo espera noticias o dinero. Y pasa un mes y un año y dos. Y va con Aristégui a entrevistarse y hace una marcha.
24.
La mujer de Leobardo después es olvidada y regresa al fin a su casa, sola y afligida. Y pasan cuarenta años y Leobardo vuelve.
25.
Y Leobardo está exactamente igual que el último día que su mujer lo vio. Pero no importa. Porque se reconocen y se besan.
26.
Y es una noche como aquella de hace años y Leobardo toma de la mano a su mujer y le dice que no se asuste. Y en el cielo hay una luz.
20.
Leobardo es finalmente elevado a una altura de miles de metros. El vuelo ha durado apenas minutos pero parecen años.
21.
Desde la carretera, a un kilómetro de distancia, se alcanza a ver la nave seguida por el cuerpo de Leobardo como dos lucecitas.
22.
Al día siguiente, la mujer de Leobardo encuentra la cama vacía y piensa que se fue al otro lado. "Canijo chingado", exclama.
23.
La esposa de Leobardo espera noticias o dinero. Y pasa un mes y un año y dos. Y va con Aristégui a entrevistarse y hace una marcha.
24.
La mujer de Leobardo después es olvidada y regresa al fin a su casa, sola y afligida. Y pasan cuarenta años y Leobardo vuelve.
25.
Y Leobardo está exactamente igual que el último día que su mujer lo vio. Pero no importa. Porque se reconocen y se besan.
26.
Y es una noche como aquella de hace años y Leobardo toma de la mano a su mujer y le dice que no se asuste. Y en el cielo hay una luz.